martes, 31 de mayo de 2011

Días perdidos


Tumbada, no era capaz de ver el techo, más allá de la mitad del aire espeso que se paseaba por la habitación. Intentaba agarrar la botella sin verla, como si superar la prueba final de un concurso se tratase. Todo pesaba tanto, los párpados, los brazos, las manos, las pastillas sobre la lengua, la vida... Notó una mano fría sujetarle la nuca y alzarla para que pudiera beber. No, estás fuera del concurso, fallaste. La botella no fué alcanzada. Corrieron entonces ríos pequeños de agua por la comisura de sus labios, mojando las sábanas, su pecho, erizándole los pezones. Tenía tanto sueño que pensó que no iba a despertar jamás. Tanta cocaína en su sistema nervioso que no podía dejar de pensar. Estaba tan cansada...sólo quería amor y recibía una cosa tan diferente...pero no podía evitar aferrarse a ello, cuidarlo como si fuera un montón de papelitos en medio de un huracán y mantenerlo a flote cual corcho para aprender a nadar. Y es que había cariño entre tanta mierda. Había algo bonito, sincero. Joder, claro que lo había. "Eres lo más bonito que tengo" le dijo mientras le apartaba el pelo de la cara. Después de haber tenido el sexo más feo y sucio de todos entre alcohol, drogas y el hambre provocada tras estar varios días sin comer. Después de caer derrotada ante las bofetadas de la vida. Y si éso no es algún tipo de amor..que baje Dios y lo vea. Él la cuidaba, a su manera. Ella trataba de rescatarlo, a la suya. Y mientras tanto, los días y las noches pasaban en aquella cama, tumbados, muriendo de cansancio y de sueño. Muriendo el uno con el otro. Matando por un poco de amor.

1 comentario:

  1. Creo morirán como sólo mueren las olas. Hacia adentro.

    Besos.

    ResponderEliminar